FRANCISCO J. FERNÁNDEZ ROMERO: “LA TRANSFORMACIÓN DIGITAL ES MUCHO MÁS QUE UN RETO TECNOLÓGICO”

En su monografía, el autor expone que supone un cambio de modelo y cultura que afecta a todas las áreas organizativas y que supone un nuevo modelo de relación con los clientes, los empleados y el entorno.

“Tan suicida es renunciar a la transformación digital como lanzarse a ella sin medir riesgos y un plan global”.

El autor vincula el éxito de la transformación digital con la implementación previa de un programa de cumplimiento (compliance) que garantice la adecuación normativa, mida riegos y establezca mecanismos de prevención, control y gestión.

La necesidad de mantener protocolos de seguridad que reduzcan los riesgos inherentes al tráfico jurídico-económico se incrementan de modo exponencial en el entorno digital, aunque “el triunfo del compliance no está en evitar sanciones y daños sino en promover una cultura de transparencia y buen gobierno”.

Las sanciones, las pérdidas financieras, el deterioro de la reputación y los daños a terceros, además del propio fracaso empresarial, son los riesgos a los que se exponen las empresas sin políticas de cumplimiento que abordan la transformación digital desde una perspectiva meramente tecnológica.

La falta de regulación en sectores muy innovadores, unida a la enorme producción normativa en otros, supone un desafío enorme para las empresas transformadas digitalmente que solo puede ser afrontado con unos estrictos protocolos y códigos de cumplimiento.

Sevilla, 5 de marzo de 2020.- El abogado y profesor universitario Francisco José Fernández Romero, socio-director del despacho Cremades-Calvo Sotelo, acaba de publicar el libro Transformación digital cuestiones clave, editado por Wolters Kluwer en su serie “Tecnología para los negocios”, una monografía dedicada a examinar los desafíos y peligros fundamentales a los que se exponen las empresas que abordan la transformación digital, entre los cuales el autor destaca uno fundamental: confundir este cambio estratégico con una mera inversión o adaptación tecnológica, sin tener claro que implica o debe implicar un cambio organizacional transversal, con implicaciones en todas las áreas, desde la comercial hasta la de recursos humanos, pasando por la comunicación y el marketing. Y en el corazón de esta transformación, señala, deben estar las políticas de cumplimiento normativo (compliance).

Fernández Romero vincula, de hecho, el éxito de la transformación digital con la implementación previa de estas políticas a fin de garantizar la adecuación normativa, medir riegos y establecer mecanismos de prevención, control y gestión. “La necesidad de mantener protocolos de seguridad que reduzcan los riesgos inherentes al tráfico jurídico-económico se incrementan de modo exponencial en el entorno digital, aunque el triunfo del compliance no está solo en evitar sanciones y daños sino en promover una cultura de transparencia y buen gobierno y en favorecer así el éxito de la estrategia de negocio”. En su ensayo, el autor señala que no solo se exponen a la extinción las empresas que renuncian a la transformación digital, también lo hacen aquellas que se abordan solo la vertiente tecnológica de esta transformación y las que no hacen un estudio riguroso del marco normativo y los riesgos (jurídicos, pero también comerciales, financieros, fiscales y reputacionales).

A su juicio, la falta de regulación, lejos de hacer innecesario el compliance, lo hace más determinante que nunca, pues se trata, en muchos casos, de ir por delante de la norma. Por otro lado, esta falta de regulación sobre determinadas cuestiones contrasta con el exceso de producción normativa en otras, y se une a las diferencias entre marcos jurídicos nacionales, regionales y transacionales. “Si tenemos en cuenta que la transformación digital va normalmente asociada a una internacionalización del ámbito territorial de actuación, lanzarse a ella sin medir riesgos y sin unos adecuados mecanismos de prevención, control y gestión es como lanzarse al vacío sin paracaídas”, afirma el autor.

Los riesgos empresariales siempre existen y son inherentes al tráfico jurídico-económico, pero “es verdad que se incrementan de modo exponencial en el entorno digital”, explica Francisco J. Fernández Romero “La introducción de la Inteligencia Artificial, los servicios cloud, la domotización, el uso de las redes sociales, la externalización de servicios y la adaptación de estrategias colaborativas, la flexibilización de las jerarquías y políticas de employee centricity, el pay per view, las políticas de suscripción, la estrategias comerciales freemium, el P2P, el open Access, el pay what you want, el crowfunding… son realidades habituales inherentes a la transformación digital cargadas de oportunidades pero también de riesgos si  no son bien gestionados”, dice el autor.

Las sanciones, las pérdidas financieras, el deterioro de la reputación y los daños a terceros, son los principales riesgos a los que se exponen las empresas sin las adecuadas políticas de cumplimiento, “aunque el verdadero triunfo de estas políticas no está en evitar sanciones y daños sino en promover una cultura de transparencia y buen gobierno que facilite la adaptación digital y promueva el éxito empresarial”, concluye.

 

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