Hoy se cumple un mes de la llegada de León XIV a Madrid. Fue un acontecimiento global, que ha dejado una huella perdurable en España y en el mundo. Me quedo con cuatro momentos. El que más me emocionó fue el discurso en el puerto en Canarias. La apelación a la dignidad humana no fue conceptual, sino integral. Mi vida como abogado me ha dado en ocasiones la posibilidad de luchar contra el abuso de poder, o, lo que es lo mismo, contra el atropello a la dignidad de la persona. Seguramente que también yo he herido a otros, pero cuando he sido consciente trato de rectificar y pedir el perdón. Trato de cultivar una sensibilidad para proteger a los que percibo como vulnerables, por cualquier razón. Los Estados deben regular la inmigración, pero como reconoció el Papa Prevost, cuando alguien llega a la costa, es un ser humano al que debemos atender y cuidar. Lo dijo Max Fritsch de otra forma, hace varias décadas, refiriéndose a la inmigración a centroeuropea desde el sur (entonces éramos nosotros los migrantes): necesitábamos trabajadores, pero vino gente. Mis padres también tuvieron que abandonar su lugar de origen para buscar un futuro mejor. Siempre es desgarrador, a la par que una oportunidad.
El discurso en el Congreso de los Diputados fue también una emocionante sorpresa para mí. El Papa, con palabras bellas y respetuosas, presentó la visión católica de la vida en común, incluyendo todo el paquete completo. Los asistentes, dando un ejemplo extraordinario, reaccionaron, por motivos diferentes, al unísono, con aquellos largos minutos de un aplauso para la historia. Ojalá Cercas escribiera una nueva anatomía de un instante, aunque su regalo del loco de Dios en el fin del mundo es muy reciente. Si, hay personas, ideas, circunstancias, que pueden unirnos. La mejor España recibió a un Papa extraordinario en un momento difícil para el mundo, que como siempre, cruje en un conflicto constante, que hoy adquiere nuevas dimensiones.
No estuve en la Misa del corpus Christi. Tampoco en el encuentro del Palacio de los Deportes de Madrid (Movistar Arena). Pero pude estar en el Bernabéu. El Papa se reunía con los suyos, con los católicos de Madrid. Ese encuentro para mí no fue de discursos, sino de familia. Pude estar en una grada en el segundo anfiteatro del fondo norte, con algunos de mis hijos. Al salir, un policía me dijo: “hoy no pierde nadie. Esta gente es la más pacifica que hemos visto nunca salir del Bernabeu”.
Al final de la estancia en Madrid, como un regalo inesperado, pude tener un encuentro privado con León XIV. Me acompañaron Arancha, y dos de nuestras hijas, Maria y Elena. También estuvieron con nosotros cuatro amigos. Apenas llegamos al cuarto de hora, pero no era el tiempo lo que importaba. Para un católico el Papa es algo más que un líder internacional, o una referencia moral global. Mucho más. Yo le hable de hijo a Padre. Le hablé de mis sufrimientos, y también de mi alegría. Le entregamos una foto de la familia dedicada por todos. También una carta de nuestra querida Lesa, pidiendo al Papa que ayudara a saber que ha sido de su hijo, desaparecido en el frente de combate en el Dombas. Finalmente hablamos unos minutos de como promover la dignidad de la persona y el estado de derecho en un mundo cada vez más gobernado por la fuerza. El Papa habló poco, pero sonrió, y sobre todo escuchó. Me sentí comprendido. Notaba que mi corazón se recuperaba de algunas de las heridas más recientes. Me reconforto esa mirada suya que en ese momento es todo lo que necesitas. Ojalá pueda verle pronto de nuevo. La World Jurist Association está coordinando con el Vaticano diversas iniciativas para promover la dignidad de la persona y el imperio de la ley, el único dique formal contra el abuso de poder. Comparto aquí también una de mis canciones favoritas, de Joan Baez. Si. Gracias a la vida.
Posdata. Tuve la enorme suerte de participar junto con Tim Reynolds, Álvaro Salas y mis hijas María y Elena en la Misa en la Sagrada Familia. Inolvidable. Sentí un profundo orgullo de lo que los catalanes, los españoles somos capaces de hacer.
Javier Cremades, presidente de Cremades & Calvo Sotelo y presidente de la World Jurist Association.
