El Estado de Derecho nos protege a todos, nos pertenece a todos. También su protección y promoción, su defensa y cuidado nos concierne a todos. La crisis del Estado de Derecho y su erosión también se extiende por todas las capas de la sociedad, incluyendo sus grupos más creativos.

Es necesario reforzar el compromiso de los académicos con los valores fundamentales del Estado de Derecho. Como productores de conocimiento y formadores de conciencia crítica, desempeñan un papel clave en el fortalecimiento de los valores democráticos. Su influencia es decisiva. Contribuyen, con su buen trabajo, en las aulas y en sus publicaciones, a favorecer la formación de ciudadanos conscientes del valor de la justicia, la libertad y el imperio de la ley.

Gracias a la Institución Fernando el Católico, organismo autónomo de la Diputación de Zaragoza, por haber organizado un curso centrado en esta cuestión y por haberme invitado a participar. He podido conocer a juristas con alta capacitación técnica y amor por el Estado de Derecho, demostrado con una vida dedicada a promoverlo.

Gracias a Yolanda Gamarra y Esteban Peralta, directora y secretario de la institución respectivamente. Y también a Carlos Forcadell Alvarez, Fernando López Ramón y Luis Pomed, por su magisterio y a José Pajares Echevarría, director de Cremades & Calvo Sotelo en Zaragoza y a José Rodríguez Parejo, socio del Despacho también en la capital aragonesa, por acompañarme en esta nueva visita a Zaragoza.

Comparto, además del programa, una foto del libro que me regalaron. Es un precioso facsímil de la primera edición de El Político D. Fernando el Católico, de Baltasar Gracián, publicada en Zaragoza, por Diego Dormer, en 1640.

 

Javier Cremades, Presidente de la World Jurist Association

De acuerdo