Un tren de Iryo descarriló en la entrada de Adamuz a las 19:39 del domingo y chocó con un convoy que iba de Madrid a Huelva por la vía contigua. Por el momento, se han recuperado 37 cuerpos (5 identificados) y hay 3 atrapados

La alta velocidad ferroviaria española ha sufrido su primer gran accidente desde que el AVE empezó a recorrer la línea Madrid-Sevilla en 1992. El descarrilamiento de un tren de Iryo en Adamuz (Córdoba) ha provocado al menos 40 muertos y hay 39 personas ingresadas, de las que 13 están en la UCI, tras el choque de dos convoyes en la tarde de este domingo. El siniestro se produjo tras la salida de vía del convoy de la compañía hispanoitaliana que circulaba hacia Madrid desde Málaga y que impactó con el Alvia de Renfe, que iba en sentido contrario, desde la capital a Huelva.

El tren siniestrado es el Iryo 6189 que salió a las 18:40 de la estación de Málaga-María Zambrano y que en el momento del accidente llevaba a 300 personas. El descarrilamiento afectó a los coches 6, 7 y 8 del convoy, es decir, a los tres últimos. Esos tres vagones son los que chocaron con el Alvia 2384 que iba hacia Huelva y salió de Atocha a las 18:05. Según el relato del ministro de Transportes, Óscar Puente, el impacto fue «terrible» y provocó que los dos primeros vagones del tren de Renfe salieran «despedidos».

Algunos de los pasajeros publicaron en redes sociales vídeos e imágenes del tren de Iryo siniestrado, con al menos uno de los vagones totalmente volcado. No ha habido imágenes del Alvia hasta bien entrada la noche, justo cuando el consejero andaluz de Sanidad, Antonio Sanz, informó de que varios vagones del tren de Renfe cayeron por un talud de cuatro metros, lo que elevó el número de fallecidos y heridos.

Puente no quiso dar cifras de fallecidos en los momentos posteriores al choque, pero fuentes de la Guardia Civil cifraron en 21 los muertos bien entrada la madrugada, dato ya ha aumentado. Fuentes del sector ferroviario informaron además que el maquinista del Alvia está entre las víctimas mortales. El titular de Transportes informó a las 00:45 que todos los heridos habían sido ya evacuados y que los trabajos de rescate se centraban ya en el levantamiento de cadáveres. «El Alvia se ha llevado la peor parte», ha abundado Puente, que ha explicado que en los dos vagones más afectados iban 53 de los 200 pasajeros.

Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este lunes tres días de luto oficial. Tras trasladarse a Córdoba, Sánchez ha asegurado que «es un día de dolor para toda España. Nuestro pensamiento va dirigido a las víctimas a las que mandamos nuestra solidaridad». Además, ha destacado que «se ha actuado de manera coordinada» con todas las Administraciones. «Vamos a conocer la repuesta del origen de la causa con absoluta transparencia», ha añadido.

«Iryo lamenta profundamente lo ocurrido, ha activado todos sus protocolos de emergencia y está colaborando estrechamente con Adif, Renfe y las autoridades competentes para esclarecer las causas y gestionar la situación de la manera más eficaz posible», expresó la compañía en un comunicado en el que admitía no conocer los motivos del descarrilamiento.

En Renfe manejan varias hipótesis que van desde el mantenimiento del convoy de Iryo, que había recibido quejas de algunos viajeros, hasta un fallo humano en la velocidad del tren o un error en el cambio de vía por parte de Adif. El ministro Óscar Puente admitió en su comparecencia pasada la medianoche que no podría informar sobre las causas del descarrilamiento y que será una comisión quien lo investigue. El titular de Transportes ha destacado que el tren Iryo era «prácticamente nuevo» y que ese tramo de vía había sido renovado recientemente, ya que los trabajos acabaron en mayo.

«No podemos especular si ha sido el material rodante o la vía», ha admitido el dirigente socialista, que ha mostrado la extrañeza de los expertos por las condiciones del accidente: en una recta, con un tramo de vía renovado y con un tren con apenas cuatro años de antigüedad. «Es tremendamente extraño, difícil de explicar», ha sentenciado.

La Junta de Andalucía activó al poco tiempo los servicios de emergencias para atender a los afectados por el accidente. Los primeros en llegar fueron los efectivos del equipo médico de Adamuz, seguidos de los de la localidad vecina de Bailén. La Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias ha instalado un puesto médico avanzado en un edificio técnico de Adif para realizar el triaje a los heridos y la atención sanitaria inicial, así como la estabilización previa al traslado a los hospitales. El departamento que dirige Sanz preavisó también al hospital de Andújar y al Vírgen del Rocío de Sevila por si fuera necesaria la derivación de pacientes, aunque la mayor parte fueron atendidos en el Reina Sofía de Córdoba. Asimismo, la red de centros de transfusión autonómica redistribuyó sus reservas de sangre hacia Córdoba y Jaén.

La Junta envió también apoyo logístico «para todo lo que sea necesario», según expresó Juanma Moreno. En la zona trabajaron también bomberos y policías municipales llegados desde Córdoba, situada a unos 40 minutos en coche del lugar del suceso. Allí colaboraron con los efectivos de la Guardia Civil en el desalojo y evacuación de los pasajeros, muchos de los cuales fueron trasladados después a Adamuz. La localidad cordobesa puso a disposición de los afectados el polideportivo y la caseta municipal, donde los vecinos de la localidad llevaron víveres, mantas e incluso colchones para las víctimas del accidente.

Hasta la zona se desplazaron también soldados del segundo batallón de la Unidad Militar de Emergencias desde su base de Morón de la Frontera para participar en las labores de rescate, que se prolongaron hasta bien entrada la noche. La Guardia Civil, por su parte, activó por la noche el laboratorio de la demarcación de Andalucía para la identificación de cadáveres.

El siniestro ha provocado que la circulación de los trenes de alta velocidad entre Madrid y Andalucía haya quedado interrumpida por la incidencia en la estación de Adamuz. Adif ha decretado también la suspensión de los trayectos de alta velocidad entre Madrid y Córdoba, Sevilla, Málaga, Huelva, Cádiz, Algeciras y Granada al menos durante todo el lunes.

El organismo dependiente del Ministerio de Transportes habilitó el teléfono 900101020 para atender a los familiares de las víctimas y activó puntos de asistencia psicológica en Madrid, Huelva, Córdoba y Sevilla. Además, mantuvo abiertas las estaciones de Córdoba, Sevilla y Madrid-Puerta de Atocha para los afectados por el cierre de la circulación y la recepción de viajeros afectados, mientras que Iryo habilitó en esas tres instalaciones.
Salvador Jiménez, periodista de RTVE, viajaba en el Iryo que salvaba la ruta Málaga-Madrid y ha contado lo sucedido en directo en el telediario de La 1, informa Luis Vertedor. «Hubo un momento en que se sintió como un terremoto y era que habíamos descarrilado». Según cuenta, el convoy salió «puntual» de la capital de la Costa del Sol a las 18:40 y todo transcurría con normalidad hasta que notaron el temblor.

«De inmediato, se avisó de si había sanitarios en el tren que pudieran ayudar y se han usado los martillos [de emergencia] para romper los cristales», explica Jiménez, que viajaba en el primer vagón, al otro extremo de los que han sufrido el percance, que son los dos últimos.

 

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