Por todos es sabido que el mundo del fútbol ha sido -y es- un generador económico de gran relevancia en nuestro país. Por ello no sorprende que, con las arcas públicas bajo mínimos, la Agencia Tributaria aprobara un Plan de Control Tributario que elevaba las actuaciones de revisión con respecto a este sector en un 25%.

Conforme con lo anterior, el Plan de Control Tributario ha puesto sobre la mesa los frecuentes enfrentamientos que, sobre diversas cuestiones (deducibilidad de gastos, residencia fiscal, utilización de sociedades, derechos de imagen…), vienen produciéndose entre la Administración Tributaria y el colectivo de deportistas.

Después de casos tan sonados como el de Messi, ahora el juez Ruz señala que existen elementos suficientes para la admisión a trámite de una querella contra Sandro Rosell, ahora expresidente del club barcelonés, puesto que en las cuentas del equipo no aparecen declarados 37,9 millones que, en conceptos diversos, ahora se sumarían a la ficha original pagada por Neymar.

El Juez ha estimado la calificación de lo hechos como un posible delito de apropiación indebida, en su modalidad de distracción, dejando abierta la posible imputación de un delito contra la Hacienda Pública que, de confirmarse un fraude superior a los 600.000 euros, supondría una condena de prisión superior a los 2 años y, por lo tanto, no permitirían la suspensión de una hipotética condena.

En relación con lo anterior, es ahora la Fiscalía de la Audiencia Nacional la que ha pedido al juez Ruz que impute al Fútbol Club Barcelona, como persona jurídica, por el citado delito fiscal (artículo 305 y ss. del Código Penal), al considerar que el club defraudó 9,1 millones de euros a la Hacienda Pública, lo que podría derivar en una multa millonaria o –en extremo- a la disolución del club azulgrana.

Dicho lo anterior, y sin dejar de lado el principio de presunción de inocencia, es evidente que la Administración Tributaria ha encontrado en el mundo del fútbol un ámbito de actuación prioritario, mediático y ejemplarizante que, si bien ya era objeto de alarma social por sus cifras mareantes, no había estado en el ojo de huracán por ser el fútbol nuestra diversión intocable.

Tarjeta roja al fraude fiscal