La AP-4 sufre atascos kilométricos, sobre todo los fines de semana del verano, desde que el Gobierno recuperó su gestión en 2020. Transportes tiene un proyecto de tercer carril que no estará hasta dentro de 6 años y los usuarios exigen una solución
Cuando un coche va de Cádiz a Sevilla (o al contrario) y llega a la altura de Las Cabezas de San Juan hay un punto en el que a ambos lados de la carretera todavía se ven los restos de un peaje. Durante décadas este fue el punto crítico de la autopista que une la capital andaluza con la ciudad gaditana, una vía que todavía lleva la «P» en su nombre oficial —AP-4—, a pesar de que ya hace más de un lustro que no hay que pagar para recorrer esta infraestructura. Se trata de un trayecto clave en verano, pues es el camino más sencillo para llegar a las playas de la provincia gaditana, pero también es necesario para el desarrollo de los municipios agrícolas del bajo Guadalquivir y puerta de entrada y salida a los puertos de Cádiz y Algeciras.
El problema es que en estos cinco años la autopista ha multiplicado su tráfico de forma notable y ha asumido gran parte del transporte pesado que optaba por la Nacional IV para evitar el pago. El resultado es una congestión casi constante, incluso en días laborables, que se complica todavía más los viernes, sábados y domingos en esos caminos de ida y vuelta desde las playas. Y lo cierto es que no se le ve el final a esta saturación, aunque el Ministerio de Transportes ya hace más de un año que tomó nota y lanzó un proyecto para ampliar el tramo de Sevilla a Las Cabezas con un tercer carril que no estará, en las previsiones más optimistas, hasta 2031.
«A los usuarios les quedan seis años de atasco», expresa Abraham Carrascosa, consultor en materia de infraestructuras de Cremades Calvo Sotelo. Este ingeniero cree que el hecho diferencial que tiene esta autopista con otras donde se ha eliminado el peaje en los últimos años radica en que en esas otras vías de alta capacidad ya existía una alternativa gratuita. «Aquí tenemos la Nacional IV, que es una carretera de primerísima generación y que atraviesa una población, El Cuervo», explica este ingeniero. Carrascosa, que fue decano del Colegio de Ingenieros de Caminos de Andalucía, Ceuta y Melilla, recuerda que hubo un proyecto para desdoblar esa vieja infraestructura que se quedó sólo en unos pocos kilómetros que van de Dos Hermanas a Los Palacios y Villafranca.
Carrascosa achaca a una decisión populista del Gobierno de Pedro Sánchez la idea de quitar el peaje, un hito que se dejó notar con una visita a Las Cabezas del entonces ministro de Fomento, José Luis Ábalos, en los últimos días de diciembre de 2019. «Alguien pensó que daba votos, que era una política muy social y la autopista acabó colapsando», señala el ingeniero. Cuando el político socialista acudió a la localidad sevillana la intensidad media diaria que soportaba la infraestructura era de casi 25.000 vehículos, mientras que ahora se estima en que son unos 85.000 coches, camiones y autobuses las que la cruzan cada día.
Ese aumento del uso se ha traducido en un «deterioro del firme a marchas forzadas», afirma el responsable de infraestructuras en Cremades Calvo Sotelo, que asegura que cuando estaba bajo la gestión de la empresa Aumar el mantenimiento era más correcto. El resultado de esa nueva situación, añade Carrascosa, ha impedido que el Gobierno ponga en marcha la solución intermedia que propusieron el año pasado la Cámara de Comercio de Sevilla y el Observatorio Gaesco.
Según relata este ingeniero, la AP-4 se diseño a finales de los años 60 bajo la normativa estadounidense, por lo que tiene unos carriles más anchos de lo habitual en España. «Se podrían encajar tres carriles de 3,25 metros» para descongestionar la vía aprovechando los arcenes. Según adelantó El Correo de Andalucía, el Ejecutivo descartó esta fórmula por el mal estado de los arcenes, por lo que solo han aplicado desde este mes de agosto una pequeña ampliación a esos tres carriles en apenas 4 kilómetros en sentido Cádiz precisamente a la altura de Las Cabezas.
El resultado no fue el esperado y los atascos, que han llegado a los 20 kilómetros en las últimas semanas, se mantuvieron a pesar de que el verano ya encara su recta final. «En un año les habría dado tiempo a reforzar los arcenes, pero no se ha hecho nada», lamenta Carrascosa, que se queja de que «todos los proyectos de infraestructuras que tienen que ver con Sevilla tienen problemas». Se refiere así a la conexión ferroviaria de la estación de Santa Justa con el aeropuerto, que sigue en el cajón a pesar de que el plazo del estudio informativo acabó en marzo, o a la ampliación del puente del Centenario, vinculado además a las mordidas del caso Cerdán.
El problema de los vecinos de la AP-4
Los veraneantes no son los únicos que tienen problemas por la saturación de la AP-4. En Las Cabezas de San Juan (16.410 habitantes) han visto cómo sus vecinos se ven inmersos en atascos al poco de llegar a su pueblo, reconoce su alcalde, José Solano Caballero, de Izquierda Unida. «Desde que se liberalizó, las retenciones no solo se producen en verano», explica el regidor, que admite que los cabecenses viven pendientes del tráfico en las aplicaciones de su móvil para saber si para ir a Sevilla es mejor utilizar la autopista o usar una de las vías de menor capacidad.
Esta situación, que también se da entre quienes van y vuelven de Cádiz, ha generado un problema colateral en las carreteras secundarias que unen las dos provincias. Las retenciones del viejo peaje se reproducen también en El Cuervo, donde la Nacional IV incluso tiene un semáforo que genera retenciones. Y el mayor tráfico también ha redundado en una mayor siniestralidad laboral. Los alcaldes de cuatro municipios de la zona se reunieron hace dos semanas en Sanlúcar de Barrameda para abordar la situación en la A-471, una carretera autonómica que une Las Cabezas con la localidad gaditana y donde hace unas semanas se produjo un accidente mortal.
Los regidores han reclamado al Gobierno andaluz el desdoble de esta vía, como plantea el Plan de Infraestructuras del Transporte de Andalucía 2021-2030. Por otra parte, el alcalde de Las Cabezas también está pendiente de verse con el Gobierno central para plantear mejoras al proyecto de ampliación de la AP-4. Además de ampliar su capacidad, está prevista la construcción de más salidas para acabar con otro de los problemas de la infraestructura, su escasa permeabilidad con otras carreteras y la falta de accesos a los pueblos que la jalonan.
«Entendemos que aquí hace falta una segunda salida en la parte norte», cuenta Solano, que detalla que es ahí donde está la zona agroindustrial, la puerta de entrada a los pueblos de las marismas del Guadalquivir y a industrias como una fábrica de tomate o un silo para almacenar quinoa. Paradójicamente, esta segunda salida estaría donde hoy existe una histórica área de servicio de la autopista llamada El Fantasma, como ese espectro del peaje que todavía se ve al pasar por el pueblo y que muchos incluso echan de menos en los interminables minutos de atasco estival.
